Clase abierta. OFF PLEIN AIR (cátedra de dibujo VI)

On 4 noviembre, 2014 by investigacion

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CLASE ABIERTA DE LA CÁTEDRA DE DIBUJO VI*
ONE WAY BOOGIE WOOGIE & ONE WAY BOOGIE WOOGIE (27 AÑOS DESPUÉS), de JAMES BENNING
AL OFF/ PLEIN AIR

El plenairismo como concepto pictórico, estaba ligado íntegramente a la idea de enfrentarse con un espacio exterior, llámese paisaje rural o urbano. La observación y las eventualidades climáticas cumplían un rol inquietante en los resultados, siempre atendidos a la posibilidad de reconfigurar dicha experiencia en otra ocasión.

Lo que proponemos es re-crear, si se quiere, aquella metodología; una clase abierta donde más allá de la proyección doble de aquel paradigmático film de James Benning (One Way Boogie Woogie & One Way Boogie Woogie – 27 años años después) los estudiantes se aproximarán a la idea plenairisita del dibujo en un espacio interior. En este, la síntesis de la imágenes serán resueltas a partir de la velocidad y de los ánimos. Dichas imágenes procurarán crear una relación hasta cierto punto ficticia, de dicha experiencia, como una manera nueva de relacionarse con un texto cinematográfico.

*Ilich Castillo
Daniel Alvarado

1.- One Way Boogie Woogie
Dirección: James Benning
Director de fotografía: James Benning
Sonido: desconocido
Montaje: desconocido
Producción: James Benning
País y año de producción: Estados Unidos, 1977.

Sinopsis
Segunda película de James Benning, filmada en el valle industrial de su Milwaukee natal siguiendo parámetros estructurales. El resultado fue una película de 60 minutos compuesta de 60 planos fijos de 60 segundos de duración en la que imágenes y sonidos concretos (fábricas, oficinas, depósitos, basureros) daban paso a una composición más profunda, abstracta.

2.- One Way Boogie Woogie / 27 Years Later
Dirección: James Benning
Director de fotografía: James Benning
Montaje: James Benning
Producción: James Benning
País y año de producción: Estados Unidos, 2005.

Sinopsis
“Veinte siete años más tarde Benning regresa a los mismos lugares para filmar de nuevo la misma película. Cada toma escenifica la primera, las personas han cambiado, algunas han muerto, algunos edificios ya no están o han cambiado. Pero hay imágenes que son prácticamente las mismas, cambian solamente los colores. En la versión anterior hay más matices y los colores son intensos, en la nueva versión el color es más claro y más frío. Cuando el lugar está totalmente irreconocible, por el hecho de que Benning use el sonido de las tomas del filme anterior y las mismas pequeñas acciones narrativas, no sólo vemos el nuevo espacio sino que en él se sugiere ése espacio que ahora ya no está.”

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Barrelhouse. Benning (con la mano izquierda)

Por Lupe Álvarez 

El ruido hace que mi mirada camine en zigzag. Todos se concentraron ante la voz orientadora. A un clic arrancan como máquinas ¿Quien escucha?

Es la ciudad. Pretendí ver pero no puedo. Tampoco veo. Arranco y me equivoco. La ciudad, pienso, es para equivocarse.

Veía sólo geometrías. Siempre veo geometrías en las ciudades. Una canción de pronto me prende, Me entretuvo como aquella canción de película vieja que no quiero confesar.

Otro es una malla, la malla me lleva al patrón carcelario. Ciudad enclaustrada que reverbera a veces con vivencias aisladas.

Decidí postergar. Era un ritmo demasiado acelerado. Querer a toda costa escribir lo que escucho y la imagen que atraviesa esa sordidez salpicada por alguna melodía. Como el film. Trato a toda costa de letrear en un dispositivo que no domino. Me salen caracteres de improbable conjunción y palabras intraducibles; semejantes a esa dramaturgia de lugares mirados que no se da al relato. Esas letras son mi dibujo: el trazado que escamotea el detalle, el tiempo y el medio enfrentados en la ajenidad de sus modos de ser. Los que allí están también lo hacen. Algunos se empeñan en cambiar, hoja a hoja emulando cada plano. Otros accedieron a la superposición y se enfrascaron en sus propias narraciones, como mis letras, encaramadas unas sobre las otras. Algunos sucumben al impulso del deseo interno, sólo ambientado por lo insólito del estímulo y la situación de los cuerpos; luz apagada, el brillo titilante de las dos pantallas, el pesado silencio y las respiraciones acompasadas con un calor cercano.

Estoy dando un paseo sin trayectoria; un recorrido anodino que me advierte de aquello que ya no veo; una sensibilidad atiborrada que, paradójicamente, percibo como un desierto.

Lo que siempre hemos vivido. La guerra con el tiempo.

Detenerse.

¿Quién va por otro camino?

¿De qué se trata?

 

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