Dossiers. Re-pensar un proceso dramatúrgico. ( Ana Belén Durán, Christian Guerrero, Tatiana Ugalde y Cristian Aguilera)

On 8 septiembre, 2014 by investigacion

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Este encuentro se concibió como un espacio de exposición y diálogo del proceso de construcción de la obra “Caramba, que coincidencia (Sainete posmoderno)”.  El montaje de graduación de los alumnos de la carrera de Teatro del ITAE: Ana Belén Durán, Christian Guerrero y Tatiana Ugalde, contó con la colaboración de Cristian Aguilera.  

Sobre el dossiers

María Coba (Coordinadora de la Carrera de Teatro del ITAE)

El dossier comienza – a manera de preámbulo- con la participación de l@s docentes  Pilar Aranda y Santiago Roldós. Acercándonos a la dinámica  de la materia de actuación  y a al proceso que el/la estudiante se inscribe en la carrera de teatro y sus experiencias dentro del trabajo de graduación. 

Las participaciones de cada un@ de los expositores nos llevó a territorios íntimos  de sus procesos personales y grupales , donde se evidenció –por primera vez frente a espectador@s- clases grabadas de calentamientos, improvisaciones y fotos del registro propio/interno de la materia de Actuación IV. La intervención performática  de Cristian Aguilera consintió en evidenciar como el material propuesto  desde su  situación  de “estudiante invitado “  fue usado  y subvertidos para el proceso dramatúrgico de construcción de la obra.

El dossier pretendió socializar el proceso de construcción de la obra, desde la exposición de las relatorías de los propi@s participantes y  visibilizar a la comunidad estudiantil del ITAE, los conflictos, las preguntas y  el trabajo del actor/actriz  en formación dentro de la carrera.

 

 

Sobre la obra

 

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“El teatro no es mi casa”
Romeo Castellucci

Esta es una investigación personal que intenta pensar la política desde la intimidad, la familia, la escuela, la nación, un tótem kitsch de madera podrida, empapado de gasolina, para que no se lo carcoman los bichos desde dentro. Una bomba de tiempo inflamable, protegida por el azul de la radiación de los rayos catódicos quealumbraron una infancia y una madurez exiguas, solidificadas en la memoria oficial de unos adornos de porcelana barata, por otra parte absolutamente entrañables.
Nos interesa la resistencia y cuestionar firmemente todo aquello que dicen que está establecido, instaurado, colonizado. Pero ninguna explicación va a dar comienzo. Sólo el ensayo de un nuevo día, de una nueva vida, escribiendo con los cuerpos. Un sistema de diferencias donde (a veces usamos) la lengua, es un juego. “Embellecer lo cotidiano para iluminarlo bruscamente, de otra manera. Sacarlo de sus casillas, definirlo de nuevo y mejor”.

El grupo

 
TEXTOS Y DRAMATURGIA
Creación colectiva de Ana Belén Durán, Christian Guerrero, Tatiana Ugalde, Cristian Aguilera y Santiago Roldós
 
CON
Ana Belén Durán, Christian Guerrero, Tatiana Ugalde y Cristian Aguilera (estudiante invitado)
 
DIRECCIÓN
Pilar Aranda y Santiago Roldós
Duración: 1h 30 minutos.

 

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Sobre el proceso 

 

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Christian Guerrero 

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Relatoria de mi sustentación de grado234

 

 

 

Ana Belén Durán

¿Cuál es el lenguaje que uso en mi dramaturgia?

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¿Cómo se utilizan “los puentes” en esta dramaturgia?

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¿En qué consiste la “racionalización de los movimientos”?

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¿Cómo identificar esta energía generada por un cuerpo entrenado?

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Tatiana Ugalde

 

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DIVAGACIONES ACERCA DE LA OBRA “CARAMBA, QUÉ COINCIDENCIA” (Fragmentos)

“Uno de los elementos que más me costó comprender durante los tres años de formación en la Carrera de Teatro fue la importancia de la radicalidad en cuanto a la disciplina y el rigor con el que se trabaja la preparación de actores y actrices. Cuando digo comprender me refiero a entenderlo con el cuerpo, no solo en una dimensión intelectual, sino desde el ámbito práctico, desde el hacer. Lo entendía racionalmente y estaba de acuerdo con ello, pero aun no era vital. Solamente cuando empecé a trabajar en el proceso de montaje de graduación todo aquello fue cobrando sentido, haciéndose necesario, imperioso para el trabajo de creación. Este fue el momento de poner en juego todas las herramientas adquiridas -y las que no también- durante los tres años de estudio. Sin embargo, esto no ocurrió de una forma pre-concebida, pre-estructurada sino que fue apareciendo, lo fuimos encontrando en el camino.”

“Dramaturgia de la memoria fue la técnica escritural a partir de la cual empezamos a trabajar. Consiste en acudir a nuestros recuerdos personales, cualesquiera sean éstos, sin discriminar racionalmente su importancia, dimensión, calidad, etc.; escoger un recuerdo, una imagen concreta, que me conmueve, que me atraviesa y de alguna manera, me constituye. El material que comenzó a emerger en la escritura de todos y todas estaba en su mayoría relacionado con el ámbito familiar, las relaciones personales cercanas y el espacio de la intimidad. Alrededor de seis horas diarias durante cuatro semanas dedicadas enteramente a escribir, no solamente en papel sino también en el espacio. De esta manera se fue construyendo la estructura de la obra: fragmentos, indagaciones en el espacio y en el mundo interior de cada estudiante, cuestionamientos personales, pero sobre todo intentos fallidos. Así, el entrenamiento actoral previo a estas sesiones también se volvió una parte necesaria del recorrido, puesto que era indispensable preparar y disponer los cuerpos para poder trabajar con todo ese material. Entonces el entrenamiento, también basado en la noción de fragmentación del cuerpo, se convirtió para mí en parte del montaje; es decir, que sin ese entrenamiento la obra no estaba completa.”

“Resulta bastante común encontrarse con espacios de formación actoral en los que no se discute sobre el quehacer artístico; incluso que cultivan la idea de trabajar desde el ego del actor o la actriz o peor aún, lo hacen de forma inconsciente. En la práctica, actores y actrices corremos el riesgo de hundirnos en el regodeo constante de nuestro trabajo, situación que impide la autocrítica y la propia transformación de nuestro hacer. Y voy aun más allá, porque un trabajo que parte desde ese lugar seguramente es inconsciente de que contribuye también a perpetuar el sistema económico, político, social (etc.) dominante en que vivimos, en lugar de cuestionarlo.[1] A esta práctica la entiendo como trabajar desde la exhibición de las habilidades y capacidades del/la actor/actriz, generalmente con la intención de agradar a un público calificador; es decir, por la necesidad de su aprobación. Entonces, se vuelve un lugar peligroso porque garantiza a actores o actrices un nivel de comodidad y estabilidad carente de un mínimo sentido crítico.”

 

Sin título

 

“El límite entre la exhibición, la exposición y la sobre-exposición es tan frágil que muchas veces se vuelve imperceptible. La única manera en que he logrado identificar estos momentos en mi trabajo ha sido apelando a mis propias sensaciones. En una ocasión durante el taller de dramaturgia decidí escribir sobre algo que me afectaba sobremanera con la intención de ponerme en riesgo, de poner en juego mis miedos al servicio de un trabajo artístico, como buscando superar mis propios límites. Luego de haber compartido mi ejercicio noté que mi cuerpo no estaba relajado, que, al contrario, seguía tenso e incluso tenía dificultad para mirar a mis compañeros y compañeras a los ojos. Me quedé repasando lo ocurrido y gracias al análisis que hicimos del texto, encontré lo que me había ocurrido: mi espacio de intimidad se había roto. Por buscar ponerme en riesgo perdí de vista que en aquel texto estaba exponiendo no solo un hecho de mi vida personal, sino también la intimidad de las personas que allí aparecían. A eso se debía el peso con el que me había quedado, esa sensación de no haber podido liberar aquello que me apretaba la garganta, de no poder respirar con profundidad y libertad después de haberlo compartido. Entonces entendí algo muy valioso para mi trabajo, el significado de la sobre-exposición, que de alguna manera lo vinculo también a una intención o necesidad de auto-flagelamiento que muchas veces sentimos los seres humanos, situación que nada tiene que ver con el ámbito artístico. Al mismo tiempo, el hablar sobre un hecho de violencia sin cuidar mi propia intimidad e integridad desembocó en un gesto mucho más peligroso que el hecho en sí: la reproducción de la violencia. Tomando palabras de Bertolt Brecht, nuestro director apuntaba la enorme responsabilidad que tenemos los y las artistas –comprometidos y comprometidas- de hablar de la violencia que nos habita y nos rodea, pero jamás reproduciéndola en nuestro trabajo, puesto que entonces solamente estaríamos repitiendo esos mismos actos de violencia; es decir, perpetuándola incluso en el escenario. La realidad y la cotidianidad están saturadas de violencia y resultaría innecesario -hasta dañino para nuestra propia integridad- seguir reproduciendo ese patrón también en nuestro trabajo”

[1] “El arte no es un espejo para reflejar el mundo, sino un martillo con el que golpearlo”. Atribuida a Vladímir Mayakovski. 

 

Cristian Aguilera

Repensar un proceso dramatúrgico. Autoevaluación  en off.

 

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A PROPÓSITO DE LA OBRA CARAMBA, QUÉ COINCIDENCIA… 

Marcelo Leyton 

 http://www.elapuntador.net/revista/el-apuntador-nro-57/critica/caramba-que-coincidencia-marcelo-leyton/

PRENSA 

http://www.telegrafo.com.ec/cultura1/item/el-sainete-que-enfrenta-a-la-intimidad.html

http://www.elcomercio.com.ec/tendencias/obra-teatral-teatro-itae-guayaquil-quito.html 

 

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