Exposición. Fin del Juego

On 12 noviembre, 2014 by investigacion

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Hagamos un trato: engañemos al otro y hermanémonos en una suposición estática, siendo vibrando de reflejos infantiles e inflamaciones  imaginarias de cada lugar donde se esconde, se escapa, se atraviesa o simplemente se queda quieto. 

Sigamos en este mal-hablar de lo impropio viendo la dinámica existencia de las cosas; que para el mundano entender, son los instantes inseguros de su consecuencia que sucede también antes y después de encontrar el punto exacto de retroalimentación sincrónica.

Fin del juego, toca hacer las tareas y levantarse temprano mañana.

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Glimpses
Ricardo Jordán
Mixta sobre cartulina 
2014
 

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Monadología
Lorena Salinas
mixta sobre papel
2014 
 
 

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10 ¢ – No. 12
David Orbea 
acrilico sobre lienzo 
2014
 
 

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CMYK
Irina García
Intervención sobre fotografía
2014
 
 
 

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Elastomérica
Sandy Sánchez
Impresión y fotografía 
medidas variables 
2014
 

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Ando, luego existo
Andy Fierro
video instalación 
2014
 
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Mute
Juanca Vargas
Video-instalación 
2014
 
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Irina

Ricardo

Sandy

Un juego, un fin y diversas maneras de apostar… 

Por Lupe Álvarez

 

El desplazamiento de la ruta habitual que sigue el circuito artístico en Guayaquil. la intervención en un espacio no convencional cargado en sí mismo de intensidades materiales; el objetivo de hacer presencia en un contexto con atributos socio culturales distantes de las formas de existencia propias del sesgo administrado, característico de las representaciones oficiales…, son  todos estos, significados  que asoman en la muestra Fin del Juego, que un conjunto de jóvenes, aun estudiantes del ITAE, proponen para el espacio Preludio: una especie de casa abandonada del suroeste de la ciudad que por su caprichosa estructura, sus habitáculos sin terminar, sus absurdas disposiciones, y algunos espacios interiores de proyección incomprensible en un concepto racional de edificación,  me recuerda  ese modo de existir del Hotel Palenque que enamoró a  Robert Smithson en sus continuos viajes a Yucatán.

El espacio está ubicado en el suburbio, concretamente en Callejón Parra entre las calles 44 y 45. Este sitio funciona como taller para algunos artistas que cursan estudios. El lugar descubrió su potencial en una primera muestra  de Carlos Figueroa llamada precisamente, “Preludio”. Y  así bue bautizado

Gestionar y circular de modo alternativo, a partir de colectivos improvisados  que convergen en la necesidad de mostrar sus trabajos, se ha convertido en una práctica común en los creadores más jóvenes. Viene a ser la manera de dar visibilidad a procesos y ejercicios académicos que advierten de un propósito estético relativamente conseguido y autónomo. Se trata un modo de existir en el relato de la vida artística citadina demostrando que no hay impedimento, aunque la madurez de la propuesta artística no haya llegado aún. Certifica la idea de que hay que arriesgarse y corrobora que merece la pena el trabajo grupal, la agencia propia. De cierta manera, la figura de estas muestras que cada vez se proyecta más en el escenario artístico local, tiene que ver con la exigua  institucionalidad cultural, el carácter disfuncional de la misma y su incapacidad de dar respuesta a la cosecha permanente  de creadores que el espacio formativo del ITAE en sus 10 años de vida, ha posibilitado.

Las muestras en general, marcan ese estatus ambiguo entre el montaje cuidadoso que preserva las lógicas de galería, la invasión de un territorio ya ocupado y la frescura de la informalidad. La mayoría son propuestas  realizadas con muy bajos recursos donde se hace decisiva la intervención del ITAE que como institución y sin ningún tipo de freno a la independencia de los propósitos que los hacedores se han planteado, apoya con equipos o con cualquier infraestructura  que esté en sus manos resolver. Hay en esto una lógica sensible de colaboración que ya está instaurada, un espacio de apoyo que los creadores agradecen, porque es desinteresada  y les ayuda a crecer en la medida en que aceptan el reto de hacer público su trabajo.

Las piezas que muestran tienen diferentes grados de lucidez y compromiso estético personal y autosuficiente, pero acusan la legitimidad de un discreto punto de llegada que sabe de sus limitaciones y que se ofrece generoso sin grandes pretensiones presentacionales ni discursivas. No están en un contexto donde el mercado va a arbitrar sus formas, de ese modo liberan, al menos, esa sospecha.

Como en otras, en el caso de Fin del Juego los mismos expositores-gestores asumen el rol de curadores admitiendo los desafíos museográficos, el trato con la carga propia del espacio  y la presumible coherencia del gesto exhibitivo.

Un texto escueto que acompañó la difusión del evento, matiza  levemente el sentido con su ubicación en el espacio, remitiendo a posibles experiencias con sencillez e ínfulas  mínimas. Confieso que esta estrategia, presente también en otras muestras, nos lleva por un camino que si bien no estoy muy segura de su valor, reconozco en el mismo cierta eficacia. La veta de espontánea ambigüedad que lo atraviesa nos lleva por caminos, donde ni la figura del artista, ni las presuposiciones de las obras campean. Su manera de situarnos en el modesto aporte del gesto creativo constituye ese preámbulo que  nos permite durante un rato, transitar por las derivas de las obras en su singularidad nos  proporciona quizás, la oportunidad de hacer una visita sin expectativas a sus propios mundos, no por pequeños, carentes de sentido. Probablemente, también la ausencia de afirmaciones presuntuosas, nos facilite el enfrascarnos en las obras mismas pudiendo aplicarnos en la experiencia de sus tientos, en sus concreciones, más que en sus alusiones y significancias como conjunto. ¿Constituye esto  un signo que amenaza la instancia curatorial desdorando la posibilidad de articular discursos de mayor alcance en el ámbito de la cultura artística local? ¿Una merma de la conciencia conceptual? ¿Un terco posicionarse de la individualidad, paradójicamente,  en los marcos de un contexto de aprendizaje que se posiciona en la crítica a las orientaciones modernistas? ¿La encarnación de expectativas generadas por incipientes franjas de mercado local para artistas emergentes? No sabría decirlo, sin embargo, es interesante atender a esta peculiaridad que se repite tratándole de buscar su necesaria vinculación con dinámicas más vastas.

En cuanto a Fin del Juego en concreto, aplican varios comentarios. Hay una pluralidad de preocupaciones entre los participantes entre las que menciono la soltura en el tratamiento de la intimidad homosexual en los papeles de Ricardo Jordán, el arrojo para encarnar ambiguamente un imaginario filosófico en la obra de Lorena Salinas ( pieza que invita a mirar con detenimiento y desde su relativa modestia, genera inquietud ),  el enfrentamiento a la materialidad fotográfica en sintonía con la problemática ecológica de Irina García (proceso de búsqueda incipiente), pero, sobre todo,  la propuesta de Juan Carlos Vargas Espinoza se asume más ambiciosa en su presencia y conceptualización. Una instalación de video donde la conexión con el espacio y el cuidado emplazamiento la hace, aunque perfectible en su realización,  sofisticada y contundente. Resulta una de esas piezas que se dejan mirar con curiosidad y recato percibiendo el latido de la experiencia que trasmite, La misma nos mueve a reflexionar acerca de la posibilidad de que en el horizonte creativo de los artistas involucrados en estos agenciamientos, emerjan  modos más apremiantes de relacionarse con estos “lugares”, involucrándolos no sólo como contenedores, sino como contenidos.. La mayoría de estos invitan a una postura en consonancia con las lógicas del site especifity tal y como lo enunciaran textos cruciales como los de Miwon Kwon o Clare Bishop. Trabajados desde este punto de vista, en las estrategias de emplazamiento  funcionarían problematizaciones ligadas al contexto donde esos lugares están enclavados, articuladas a partir de las relaciones sociales que mueven significados dentro de la trama urbana. Esto no es una crítica a la matriz de las obras presentadas –  propósito que puede ser valorado dentro de acciones legítimas para la escena local -, pero también, apropiarse de la posibilidad de complejizar los vínculos conceptuales con esos sitios podría catalizar propuestas donde un contexto específico, un debate específico o audiencias y comunidades específicas, iluminen plataformas de trabajo colaborativo más ambiciosas o soluciones más abiertas.

Haciendo un corte. Todas las obras presentadas son susceptibles de ser ampliadas, perfeccionadas y debatidas y hacer una clínica in presencia, sería un buen colofón para convertir estas muestras en un aprendizaje que rebase el formato más trillado.

11/nov. / 2014

David

 

Juanca

LorenaAndy

 

 

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