UN MUNDO DE SIETE LETRAS / Exposición colectiva

On 10 abril, 2012 by investigacion
afiche“Un mundo de siete letras” es un terreno vasto donde confluyen obras procedentes de vías de producción distintas… […] Estas obras nos presentan la posibilidad de fugar de este espacio a través de otros mundos, borrando todo indicio de una línea divisoria entre ficción y realidad. Son mundos tan irónicos, como absurdos. Después de todo, no hay línea que divida la ficción y la verdad: todos los mundos son tan reales como el mundo cotidiano. Lo irreal es desconocido e inoperable; todo lo demás es un mundo posible.”
 
Expositores:
Javier Gavilanes, Diana Gutiérrez,
Luis Mantilla, Raymundo Valdez, Carlos Vargas.

Curaduría de Pablo Andino.
 
11  21  31  41
 

Sostiene una antigua leyenda oriental que hubo una época donde el mundo de los espejos y el mundo de los humanos estaban en constante intercambio. Los seres humanos y los especulares solían visitar y compartir cada cual su mundo. Lo peculiar es que los seres especulares no estaban condenados a copiar las actitudes de los seres humanos, sino que, vivían bajo su propia libertad. Sin embargo, ocurrió una noche lo impensable: los habitantes de los espejos decidieron tomarse la tierra. Como si se tratase de un cataclismo, el mundo derivó en caos. Como consecuencia, el emperador, poseedor de poderes especiales, logró castigar y encerrar a todo ser especular tras los espejos. Desde aquel entonces, aquellos están obligados a copiar y repetir todo acto que el ser humano inventa.[i]

Me mueve pensar que aquel castigo impuesto a los especulares no fue perfecto. Quizá aquellos seres nos visitan en algunos de nuestros comportamientos o detrás de portales secretos. Con este mito metaforizo lo que ocurre al enfrentarse a obras que se mueven en otros mundos, bajo otras reglas, y otros actores. Evocan tal época cuando el espejo y su reflejo no eran lo mismo. Son mundos que funcionan más allá de la correspondencia.

Un mundo de siete letras[ii] es un terreno vasto donde confluyen obras procedentes de vías de producción distintas en un espacio temporal localizable. Dialogando desde la heterotopía[iii] que supone la galería, como si se tratasen de aquellos portales secretos, estas obras nos presentan la posibilidad de fugar de este espacio a través de otros mundos, borrando todo indicio de una línea divisoria entre ficción y realidad. Son mundos tan irónicos, como absurdos. Después de todo, no hay línea que divida la ficción y la verdad: todos los mundos son tan reales como el mundo cotidiano.  Lo irreal es desconocido e inoperable; todo lo demás es un mundo posible.

El universo de los mundos posibles vive una constante expansión, tensando los límites de lo abstracto y la materia. Los mundos posibles son terrenos operables dentro de la cosmovisión humana; la realidad próxima es tan solo uno de ellos. Esta figura es la negación de un mundo total de hechos, donde el orden pretende pasar por verdad única. Su operatividad ocurre a través de una red: cada uno se nutre del otro, de tal modo que ninguno nace de lo desconocido. La red como concepto permite eliminar la pretenciosa búsqueda por un origen y generar una horizontalidad sin jerarquía de verdades.

Reivindicamos la importancia del caos como generador de nuevos órdenes. Bajo este principio nos permitimos mostrar, en un mismo espacio, obras pertenecientes a mundos diversos, esperando que la experiencia sea laberíntica y desconcertante.

Pablo Andino


[i] Inspirado en la introducción del libro de J. Briggs y D. Peat, Espejo y reflejo, del caos al orden, Barcelona, Gedisa, 1993.

[ii] Es importante puntualizar que la curaduría, surge de un contexto académico: la cátedra de Proyectos IV del ITAE. Son obras que han sido gestadas dentro del aula; de ahí su marcada heterogeneidad. De tal modo, que el proceso curatorial no ha sido bajo una selección determinada de obras satisfaciendo  un “tema”, sino que, a partir de obras ya resueltas, se ha buscado un dialogo para sacar de allí, un hilo conductor que aporte a crear un discurso  que amalgame a todas ellas.

[iii] “Hay […] en toda cultura, en toda civilización, espacios reales, espacios efectivos, espacios delineados por la sociedad misma, y que son una especie de contraespacios, una especie de utopías efectivamente verificadas en las que los espacios reales, todos los demás espacios reales que pueden hallarse en el seno de una cultura están a un tiempo representados, impugnados o invertidos, una suerte de espacios que están fuera de todos los espacios, aunque no obstante sea posible su localización. A tales espacios, puesto que son completamente distintos de todos los espacios de los que son reflejo y alusión, los denominaré, por oposición a las utopías, heterotopías…” (Michel Foucault, 1967)

 
Diana Gutiérrez
No forzosamente cierto por confuso, no precisamente falso por vistoso
Instalación – resina sobre acrílico
Dimensiones variables
2012
 

12  22   32   42

 

Existe en toda palabra una atmósfera. En muchas ocasiones el significado compendia estos “alrededores”, sin embargo, hay situaciones que sobrepasan todo lenguaje. Es allí  donde Diana Gutiérrez sitúa su lucha. Lejos de cerrar su lenguaje, intenta expandir sus límites. Parecería que la artista no está dispuesta a quedarse quieta ante la afirmación de Wittgenstein: “los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”.

Al establecer un cotejo entre proposición y mundo, Diana reinventa el lenguaje para ponerlo en manos de experiencias personales. En “Sin título” se pone de manifiesto el carácter configurador del lenguaje, que a través de su unidad mínima de sentido -la proposición- realiza un recorte de las situaciones complejas de la realidad para hacer de ellas un mundo total de hechos.

La proposición ha supuesto ser un “modelo”, en tanto que ha sido regla que se utiliza para medir el grado de adecuación que se establece con el mundo, se espera a través de ella garantizar una certeza.  Sin embargo, en esta ocasión, Diana nos ubica en un plano de análisis donde la proposición, al ser enfrentada con el mundo de las experiencias personales, se torna, si no absurda, inútil.

 
Javier Gavilanes
Emplazamientos
Instalación – concreto vaciado y lata
Dimensiones variables
2012
 
13  23  33   51  6  7
 
111  14 8
 

Javier ocupa materiales que, al cambiar su utilidad, entran en el campo metafórico de lo ambivalente. A partir de su memoria, recurre a materiales que en su momento formaron parte de su profesión, pero que hoy, le valen para perpetrar obras con una carga visual importante.

Javier alimenta el mundo de lo contradictorio, desvaneciendo cualquier fantasía que podríamos tener ante objetos con una carga afectiva substancial. Nos sumerge en un campo abierto de posibilidades introspectivas en las que lo propio no es familiar.

El pequeño gesto de añadidura de un lazo envuelve a la obra en un campo paradójico donde pesados cubos de cemento devienen ingrávidos. Irregularidades que evidencian una manufactura son parte de grandes geometrías que remiten al más limpio de los minimalismos.

“Emplazamientos” son geometrías que están en campos abiertos lejos de cualquier literalidad . Susan Sontag parece describirla:  ““No hay manera de abolir una transacción mínima, un mínimo intercambio de regalos, así como no existe un ascetismo talentoso y riguroso que, cualquiera que sea su intención, no produzca un incremento (en lugar de una merma) en la capacidad para experimentar el placer.”[i]


[i] Sontag, Susan. “The Aesthetics of Silence”. The Sontag Reader. New York: Farrar, Straus, Giroux, 1982.  Nota: la traducción es mía por falta de fuentes en español.

 
Raymundo Valdez
Shhhrraaatch!
Políptico – mixta sobre lienzo
Dimensiones variables
2012
 15

24 44 71 34 52 61

 

Raymundo trabaja la pintura con una plástica depurada. Al primar la textura y la masa pictórica, la pintura se torna háptica y el espectador participa en ella con un papel que rebasa la simple contemplación. Raymundo invita al público a ser activo: acercarse, alejarse, querer tocar.

El dinamismo que exige esta pintura, está en coherente analogía con lo retratado: batallas, encuentros, sucesos. Raymundo muestra un interés sobre el acontecer: congela instantes para analizarlos, devela su estructura y, finalmente, crea de ella un simulacro de proyecciones al futuro. El uso del dibujo técnico se vuelve aquí fundamental, puesto que simula trayectorias, proposiciones, lineamientos matemáticos, etc.

Esta paradoja entre materialidad y simulación, dota a las pinturas de extrañamiento y atracción en una misma vez.

 
Luis Mantilla
Serie Tautología
Dibujo a lápiz y tinta sobre papel
100 cm x 70 cm c/u
2012
 16

35  45  53  62

311  421  621

 

En la obra de Luis la arquitectura brinda un vocabulario visual y filosófico idóneo para descubrir las contradicciones de la vida contemporánea. En la serie “Tautologías” existe un interés especial por arquitecturas emblemáticas de dudosa función, que al someterlas a una transparencia, evidencian tener un complejo entramado de materia gris. Sin embargo -como un verdadero arqueólogo- resalta otra estructura: el sistema de desechos. Es posible que sea allí, en aquel sistema de cañerías donde encontremos un adjetivo mayor, una esencia de aquellas distopías que el ordenamiento moderno impone.

Mediante una exhaustiva laboriosidad en el dibujo, Mantilla encuentra un arma atrayente que despierta la incomodidad de un diálogo mudo. Así mismo, la contraposición de materiales industriales, frente a técnicas tradicionales del dibujo, metaforiza aquel juego de poderes que se sabe a vox populi pero se silencia.

Moviéndose en el lado oculto del mundo, Mantilla, toma tierra y nos muestra el lado más cruel de los mundos posibles: aquella instancia silenciosa, transparente y jerarquizante.

 
Carlos Vargas
Devoción
Video-performance (work in progress)
2011-2012
 
17

Liberando del encierro que ha sufrido el caos en una sociedad que prioriza el orden racional, Carlos Vargas, a manera del “ello” nos presenta un mundo de gestos impredecibles.

“Devoción” indaga en la conducta espontánea del individuo, desconoce la realidad inmediata para pasar a un mundo de impulsos por parte de la víctima y de necesidades o pulsiones por parte del artista.

Ante estas (sobrepasadas) demostraciones de afecto se dan reacciones -tan controladas como inconcientes-, que pasan a satisfacer no sólo el ello de Vargas sino también el deseo del espectador. Se provoca de este modo, un interesante intercambio de satisfacciones que genera un nuevo orden a partir del caos.

El mundo del arte, dejándose llevar por un juego de cortejos se permite ciertas concesiones, y en ellas encuentra otro mundo de afectos, placeres y desagrados.

 

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