X ENCUENTRO INTERNACIONAL DE DANZA FRAGMENTOS DE JUNIO

On 14 junio, 2012 by investigacion

PRENSA

10 de Junio de 2012
Aniversario: Fragmentos de Junio

Martes 12 de Junio del 2012
Festival Fragmentos de Junio congrega a 8 países sobre las tablas

Jueves 14 de junio del 2012
Los Fragmentos de Junio, desde hoy en varios escenarios
 

Fragmentos de Junio 2012, tradición consolida

Ana Rivas Moreira

Tomado de Revista El Sótano, nº 6. Sección LA BUTACA. 
Agosto, 2012. ISSN 2173-8939
< http://www.elsotanorevista.org >

Del 14 de junio al primero de julio del presente año, se desarrolló, en Guayaquil, el X Encuentro Internacional de danza, “Fragmentos de junio”, que contó con alrededor de 100 bailarines en escena (entre ecuatorianos e invitados de 11 países); 5.300 espectadores y cuatro espacios culturales que prestaron sus instalaciones, para que se puedan llevar a cabo las jornadas artísticas de esta edición.

El Festival estuvo organizado por la Corporación Zona Escena, colectivo artístico que nació en el 2010, con el objetivo de formar un espacio de difusión permanente, a fin de atraer nuevos públicos hacia la danza contemporánea. Este grupo es liderado por el bailarín Jorge Parra, coreógrafo con más de 20 años de experiencia en labores relacionadas con las artes escénicas, docentes, administrativas y de gestión cultural. Parra es el mentalizador de Fragmentos de Junio, encuentro que nace en respuesta a la necesidad de incrementar la actividad artística en nuestra ciudad, donde escasean las ofertas artísticas de calidad.

En esta X edición de Fragmentos, los grupos de danza invitados llegaron de Cuba, España, México, Argentina, Israel, Corea del Sur, Francia, Argelia, Costa Rica; a quienes se unieron los colectivos ecuatorianos de Quito, Cuenca, Manta y Guayaquil. Este año se contó con el apoyo de un nuevo espacio: el Teatro Sánchez Aguilar (recientemente inaugurado) que, por estar ubicado en Samborondón (zona residencial de alta plusvalía en Guayaquil), atrajo a un público distinto (clase alta guayaquileña), que difícilmente asiste a eventos que se realizan en la ciudad. Otros espacios donde se desarrollaron puestas en escena fueron el Teatro Centro de Arte, la plataforma del Centro Cultural Simón Bolívar, el Instituto Tecnológico de Artes del ecuador, entre otros.

La presencia de un festival como este en nuestra ciudad es un pretexto para desconectarnos del mundo exterior, para entrar en otra dimensión, aunque sea por corto tiempo. El público, gracias a trabajos como el de Israel, pudo tener otra perspectiva sobre lo que se conoce como danza contemporánea. El grupo israelita con su trabajo Barco de tontos, rompió con la pasividad del público, jugó con la audiencia constantemente; logró descolocarla de su rol habitual y la convirtió en un dispositivo más del espectáculo. Fue una puesta en escena que se construyó poco a poco: desde antes de que los espectadores entren a la sala, cada uno de los intérpretes se movía como si repasaran una coreografía; luego, cuando el púbico ingresó completamente, los tres bailarines entraron en contacto, y sus movimientos individuales tomaron otra forma, que incluso parecía como si se desarrollara una pelea entre ellos. Fue un juego dinámico, alegre, pero que a la vez se burlaba y criticaba al ballet como institución y a la realidad de su país. Con canciones de música pop anglosajón, de artistas como Michael Jackson, Pet Shop Boys y Abba, rompieron tabúes sobre el uso de la música comercial en la danza contemporánea. Todo era válido en su mundo.

Barco de Tontos. Oren Laor y Niv Sheinfeld. Trailer subido por  el 12/08/2011

En Fragmentos de Junio 2012, se realizaron trabajos en espacios no convencionales. En un departamento, ocupado y amoblado, por ejemplo, se aprovechó cada habitación y rincón. En ese lugar, el público que presenció la obra En mi cuerpo existirás, del Colectivo Z de Quito-Ecuador, transitaba junto al “presentador” por los distintos “escenarios”, que prácticamente permanecían en su estado habitual. Lo que rompía la cotidianidad del departamento era la inserción de performers y proyecciones de video, además de la sorpresa que causaba el no saber hacia dónde ir y qué iba a ocurrir con el espectáculo.

Otra obra que fue presentada en un espacio no convencional fue la Propuesta Interdisciplinaria y performática de Ernesto Ortiz, quien utilizó las oficinas administrativas del Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador (ITAE), para presentar sus interrogantes sobre lo público y privado del espacio y el cuerpo. La estructura de la oficina era de vidrio y se podía, desde afuera, observar lo que ocurría en el interior. En un pasillo cercano, fuera del rango de visión de los asistentes, Ortiz, realizaba otros movimientos que incluían saltos y corridas, desde la improvisación. Estos movimientos eran registrados por una cámara de video y proyectados al público en una pantalla que estaba fuera de las instalaciones.

La plataforma del Centro Cultural Libertador Simón Bolívar, ubicado en el Malecón 2000 de Guayaquil, es un lugar que pocas veces en el año se utiliza para eventos artísticos y normalmente es una explanada de paso peatonal. La obra Las horas florecen, dirigida por el argelino Hervé Koubi y el ecuatoriano David Guasgua, aprovechó este espacio, para llevar a escena, el resultado de la residencia artística con bailarines locales, que se realizó dentro del marco del festival Fragmentos de Junio. El taller dirigido por Koubi culminó con la presentación de este trabajo final, en donde público de otros sectores de la ciudad, tuvo acceso a esta propuesta. Fue algo diferente, que captó la atención de personas que se encontraban de paso. Los bailarines se convirtieron en seres llenos de barro que entregaban flores, mientras realizaban movimientos sutiles y a la vez enérgicos. La riqueza de este proyecto fue justamente la variedad de profesionales que tomaron el taller. Esta diversidad de talentos permitió que la experiencia no se quede únicamente con el grupo organizador (Zona Escena), sino que otros grupos, como el Colectivo Prema de Manta y otros bailarines independientes, pudieron ser parte de esta propuesta, que descolocó a la mayoría de su técnica habitual, para entrar a un estado diferente, donde la noción del volumen del cuerpo era fundamental para generar movimiento. Fue una experiencia en la que el público estuvo todo el tiempo conectado con lo que ocurría porque los bailarines se desplazaban de un lugar a otro atrayendo a los espectadores.

En el marco de Fragmentos de Junio también se dictó el taller de dramaturgia de danza, dirigido por Noel Bonilla, destacado profesor, crítico y asesor de danza cubano. Estas clases magistrales fueron aprovechadas por los estudiantes de la carrera de teatro del ITAE, quienes recibieron un breve esquema de la nueva concepción de la danza internacional, en donde ya no existe la diferenciación entre danza y teatro, sino que todo se conjuga y es lícito, siempre cuando exista un análisis conceptual de fondo.

De vuelta a los escenarios, las agrupaciones coreanas, en especial Jun Eun Ja Dance Company, impresionó al público por la agilidad de sus cuerpos y las acrobacias que realizaron. Lo tradicional con lo moderno se contrapuso cuando, después de esta coreografía, se presentaron danzas tradicionales de Corea, que cautivaron, sobre todo, a la audiencia que las veía por primera vez. Era impactante ver la coordinación exacta de los movimientos, el vestuario y la máscara alegre de los bailarines.

Show Room, de la agrupación Danza Abierta de Cuba, fue otro de los espectáculos que logró seducir a los espectadores con su puesta en escena dual: por un lado, interpretaban un espectáculo de cabaret para mostrar la alegría del cubano, por otra parte, con situaciones que ocurrían detrás de un biombo, reflejaban la pena y el cansancio que ocurre en la vida cotidiana, tras bastidores.

Esta edición de Fragmentos de Junio mostró al público la posibilidad de una mirada más amplia del uso del espacio, rompiendo con la idea convencional -tanto en espectadores como artistas- de que el espectáculo es únicamente posible en la sala de un teatro. Este año se evidenció que se puede crear en cualquier lugar, si se conjugan distintas disciplinas o herramientas, para construir un producto totalmente nuevo con múltiples significaciones.

En sus diez años Fragmentos de Junio es ya una tradición en Guayaquil, que está viendo sus frutos al ser un referente y espacio de difusión cultural permanente. Con la adhesión de un nuevo espacio como el Teatro Sánchez Aguilar, demuestra que sigue creciendo, rompiendo brechas sociales, captando nuevas audiencias y atrayéndolas a la danza contemporánea; mostrando nuevas perspectivas de arte, proveniente de otras partes del mundo.

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