Proyecto de graduación. Como masticar madera: Una siesta de Petro Lapin (Sandra González)

On 5 agosto, 2010 by investigacion

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Petro Lapin : Como masticar madera
Por Sandra González
Hace un tiempo me empezó a preocupar estar seca de ideas y dónde ir a encontrarlas. Soy una persona muy encerrada en su propio mundo y con muy pocas ganas de salir de él, así que salir a buscar ideas, no estaba dentro de mi plan. Sin embargo, me convencí de que tal vez me podía abastecer de un universo tan infinito como el que había afuera de mi casa.  He analizado mucho el hecho de que siempre estar buscando razones fuera de nosotros es la manera más fácil de quedarse seco de ideas.
La creación de personajes me lleva a la conclusión de que cada persona por sí sola es un universo infinito, que tal vez no podemos ver por que siempre estamos mirando nuestra relación con el mundo exterior y no hacía dentro. Es increíble los mundos que uno se puede encontrar dentro de su propio cerebro, o tal vez es solo los mundos que yo me encontré en mi cerebro y por los cuales me gusta viajar y convivir en vez de leer el periódico.
No soy tampoco un ser aislado. No es que mágicamente estos mundos que fabrico aparecieron de la nada. Ellos tienen mucho que ver con mi entorno. Un entorno básicamente construido por mis padres. Una casa que en su mayoría estaba fabricada con mucha madera y muchos otros pequeños universos donde perderse: repisas repletas de libros (universos vastos); raíces de árboles donde crecen  hongos con las lluvias donde te puedes encontrar un montón de mundos orgánicos sucediendo frente a tus ojos; lava blanca con puntos negros saliendo de las baldosas; selvas dentro de los agujeros de la escalera, o condominios de gnomos en la entrada, etc. No puedo recordar algún rincón donde no puedas sentarte durante horas a ubicar universos sucediendo sin poner un pie fuera.
Mis mundos suceden y se transforman sin que yo me mueva. Sé que es imposible realizar cualquier tipo de práctica sin volver a tí mismo, pero tal vez no se tiene tanta conciencia de esto. Es imposible no ser tú, no puedes ser otro así quieras. A mi me gusta saber esto por que tal vez a quien menos le tengo miedo en el mundo es a mi misma, entonces realizar estas conexiones conmigo misma y crear universos a partir de esto me es agradable.
ermitaño, ña.
1. m. y f. Persona que vive en soledad, como el monje, y que profesa vida solitaria. U. t. c. adj.
2. m. y f. Persona que vive en una ermita y cuida de ella
Siempre me ha gustado la palabra ermitaño, y siempre había pensado que se escribía con h al comienzo.
Cuando yo creo un personaje por lo general comenzaba dibujándolo sin pensar demasiado. A medida que van creciendo las líneas un poco dibujo sus rasgos pensando “bueno él no ve bien” o “este bastón le sirve por que tuvo un accidente y así puede caminar por las nubes con más facilidad”, creo su universo en rasgos leves, ya teniéndolo en frente me pregunto más cosas sobre el universo de este ser ¿Qué come? ¿Se lava los dientes por la mañana? ¿Sabe lo que es un cepillo de dientes? ¿Dónde vive? ¿Por qué lleva un nombre u otro? ¿Tiene amigos? ¿Quiénes son? ¿Tiene padres? ¿Por qué le gusta lavar su ropa los martes por la noche? Así voy dando vueltas y no me he movido de la mesa. Ni si quiera he soltado el marcador de mi mano, probablemente solo he empezado a morder con mis muelas su tapa.
“Petro nació un domingo después de ver algunos videoclips y de comerse toda la miel de un tarro muy colorido. Es judío. Siempre está con los ojos desorbitados y muy abiertos. Suele mirarme con un poco de temor –o al menos eso creo- porque como se le desorbitan los ojos nunca sé si realmente me está viendo. Creo que está loco.
No nos llevamos muy bien porque él come conejo y a mí me da pena por los conejos, pero él me dice que yo como pollos, vacas, chanchos y peces.
Aparte de andar siempre con su hacha, es guía de un bosque que todavía no logro imaginar, o al menos no me he animado a ponerlo en un papel. No sé si sea correcto llamarlo guía,  porque se la pasa diciendo mentiras -igual que yo- y hace que todos nos perdamos dentro del bosque lleno de murciélagos y de luciérnagas.
Él dice que es mejor perderse y disfrutar del camino más largo. No entiende nunca porqué siempre la gente quiere salir más rápido de todas partes, tampoco entiende porqué piden direcciones a alguien con los ojos tan desorbitados.”
Eso fue el primer esbozo que Petro me dejo ver cuando recién lo conocí. Es difícil la comunicación entre 2 ermitaños que solo creen que hablar es una acción que se realiza cuando es extremadamente necesario. No un poco necesario, extremadamente necesario.
Explorar el mundo de Petro es complicado pero interesante, tengo que buscar en los recovecos de mi memoria y de pronto de vez en cuando se abre un portal hacia el mundo de Petro. Son portales momentáneos. Este es un poco el caso de la exposición. El conjunto de obras no son cuestiones que representen este mundo en sí, sino pequeñas ventanas que de pronto aparecen y nos dejan ver ciertos huecos de la historia.
Los insectos son parte importante de la construcción de un bosque como en el que vive Petro. Él tiene su propia granja de luciérnagas y entre otros insectos están los ermitos que dependiendo de la época del año (o de su humor) cambian de color y Petro los caza para arrancarles las patas y hacerse camisas con ellas. De vez en cuando un ermito decide vengarse de Petro por haberle arrancado las patas y trata de morder los pies, pero Petro los termina cortando por la mitad con su hacha. De todas maneras, son insectos que se reproducen con facilidad y rapidez, por eso, fuera de que Petro haya terminado de coser su nueva camisa para la temporada, siempre los tiene cerca, escuchando cosas que le susurran al oído, que por lo general son problemas matemáticos que Petro no comprende. Ellos viven en condominios de ermitos donde se sientan a pensar en casos de factorización y fractales, entre otras cosas. Tienen los ojos grandes por que están diseñados para poder contemplar todos los microorganismos y estructuras que componen el universo. A veces si quedan tuertos por que caen de alturas muy grandes y no son muy ágiles, cuando esto pasa el ojo que les queda se vuelve daltónico divisionista, lo que hace que solo puedan ver todos los colores como puntos.
Petro tiene sus tres herramientas favoritas las cuales le brindan más compañía que nada. Su escopeta, su red y su hacha. Las utiliza para cazar y cuando lo hace se quita toda la ropa. Desnudo y con los ojos desorbitados sale con una de estas tres a acosar a su presa hasta obtenerla.
No entiendo por que se quita la ropa, dice que así se mueve con más agilidad. Tal vez tiene que ver con algún tipo de fetiche. Petro no tiene mascotas,  dice que prefiere no tener que cuidar de nadie pero tiene una planta carnívora llamada Petunia que le regaló su prima Irene. Irene es tuerta y Petro nunca habla mucho de sus familiares pero yo me imagino que Petunia se le comió el ojo, por que en realidad Irene no es muy bondadosa hasta donde sé.
Petro guarda pequeños retratos y fotos de ciertos familiares, pero no de todos, solo de aquellos que se han encargado de enviarle dichos retratos. Está Irene, Carmalia , Rubén,  y Tulio. Irene es prima de Petro, ella cuida murciélagos en algún lugar con muchas cuevas y montañas. Carmalia es tía de Petro y vive en algún palacio. Petro vivió parte de su infancia con ella. Carmalia le enseñó modales en la mesa, a lavarse detrás de las orejas y limarse las raíces de los pies. Petro no la recuerda con mucho cariño y a veces creo que el hecho de que decida de pronto desnudarse y salir corriendo con una escopeta en mano es una forma de protesta contra ella.  Rubén es hermano de Irene, es mudo, pero ayuda a Irene a cuidar a los murciélagos. A pesar de esto disfruta mucho de escalar montañas y escuchar a los pájaros cantar. Tulio también es primo de Petro y ni Petro sabe mucho de él más allá de que vive en un bosque de la China, y siempre le manda largas cartas que Petro no puede leer por que están en chino.
Petro tiene un sobrino llamado Lubert Das al cual no ha visto en mucho tiempo (por que en realidad Petro ha pasado tanto tiempo en este bosque que no sabe si alguno de estos parientes sigue vivo). Es ciego y no sabemos si es mudo o si  simplemente decidió dejar de hablar cuando se consiguió su traje de cartel para comunicarse, el único problema es que aún no sabe qué escribir en su cartel.
La última y única vez que lo vino a visitar a Petro se pasó metido debajo de la mesa, así que Petro le construye una especie de cueva de tela de patas de ermitos que cada vez va creciendo, pero como no ha regresado solo ha servido para que unos cuantos ermitos usen el sitio para vacacionar y reflexionar sobre problemas más sencillos como sumas o restas.
Foto cortesía Rodolfo Kronfle:

 

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