Exposición. TÁNTALOS de Ilich Castillo

On 11 febrero, 2014 by investigacion

Tantalos-ilich Castillo.febrero-2014

 
 
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Puntos de fuga
21 min. 07 seg.
Video Monocanal y placa 
HD 2013
Basado en un sueño, posibles puntos de fuga del  antiguo Hospital Militar de Quito son recreados por medio de disparos en sus esquinas superiores.
 
Una reseña nocturna:
“Años después de que el Hospital Militar de Quito funcionara como cuartel del Grupo de Artillería Bolívar, se presentó un hecho aislado que pretendía abrir secuelas de la fallida Guerra de los Cuatro Días. La noche del domingo 30 de Abril de 1933, algunas esquinas superiores e inferiores de la fachada del Hospital fueron detonadas por desconocidos. Con este acto se buscaba amedrentar a los nuevos inquilinos (al parecer a algunos más que a otros). En las esquinas traseras del edificio, las puntas de la arquitectura ya deshechas y las irregularidades e imprecisiones de las balas reclamaban en la fachada graves sospechas con respecto al personal director del hospital. Aunque este hecho no pasó a mayores, se dice que incluso hubo desapariciones de empleados acallados al calor del sindicato”. Cuaderno de Marzo, 2012
 

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PONER UNA CARNE EN PALITO (EXCERPT)

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Poner una carne en palito en una sombra del piso para que los ladrones no la vean
Sketches y stills para video
(i-pad drawings) 2012
 
Proyecciones:
“DEFUNCIONES”, Sala Félix Enriquez, Universidad Católica Santiago de Guayaquil, 2013
“DEMOLDEN VIDEO PROJECT” Santander, España, 2014
 

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Imagen 12

Auto-Glitch (TOUCH)
Monocanal 6 min. 2012
Proyecciones: 8º Festival de Cortometrajes de la Ciudad de México, Jornadas de Reapropiación, México D.F. 2013

A partir de un gesto artesanal de looping, un dedo va hiriendo de manera perversa su propia imagen hasta alterar por completo su naturaleza figurativa. Ésta termina convirtiéndose en algo irreconocible.  

 

Emersiones del lenguaje  solitario.

 Las tres piezas de video que Ilich Castillo presenta para esta muestra individual en la galería Demolden Video Project son piezas claves dentro de la constelación que supone su trabajo como artista. Estas son a su vez resultado de meditaciones que resucitan cada vez de manera diferente, y que sin embargo apuntan a las mismas preguntas, pensamientos críticos y/o resoluciones acerca del arte, evitando a su vez sucumbir a las entropías del capitalismo que hoy lo condiciona. Es decir, Castillo no repite letanismos del imaginario internacional contemporáneo; Castillo crea cada vez un nuevo diálogo atemporal entre los textos filosóficos, de la teoría cinematográfica, de los teólogos como las Confesiones de San Agustín y su propia cotidianeidad.

 Habría que explicar dicha postura crítica primero en Auto-Glitch, de la serie  “Duraciones éticas“.  La escena en la que se muestra una mano y lo que parece ser la superposición de una cabeza que pertenece al siguiente fotograma de un filme: la mano es guiada por la manipulación digital hecha por el artista, la cual degenerará la superficie hasta ser convertida en una masa irreconocible. La banda sonora se convierte en una especie de onomatopeya, en un vago fragmento de lo que sería un movie theme. Se trata de un extracto de alguna película en sepia y de un protagonista indescifrable, autor de lo que será la autodestrucción de su propia imagen. Forma y contenido son determinados por la presentación escogida de la obra.

Decir que este es un filmcollage sería una tautología; sin embargo Auto-Glitch le da un giro performático a la abstracción progresiva de la imagen „en movimiento“. Castillo determina el movimiento, así como el propósito del mismo. Dicha determinación recordaría a las más recientes series de Gerhard Richter de su obra Wald (Bosque), 2008. Ciertamente las citas hechas en esta obra son explícitas. “Duraciones éticas“, curiosamente, comprende también de la pieza TEST (Caminar), en la que Castillo homenajea a Henry D. Thoreau y su escrito “Walking“. Castillo declara: “Del Quicktime al Microsoft Word Office. El paso de ver a leer es apenas perceptible, casi inexistente, quizás es comparable al tiempo que se toma una cámara en enfocar algo; o no. Un homenaje al statement de Henry D. Thoreau & al formato Super 8“.

La manera de exposición de Ilich Castillo es versátil, como una broma; solitaria, como el pensamiento. Dónde parece no haber relaciones – como es entre Thoreau y una Super 8 – crea el artista todo un discurso. Sus obras, en este sentido, con sus críticas explícitas y citas crípticas, aportan ciertamente a lo que Castillo mismo llama el “gran ENTRE“ del video-arte y el cine. La dilatación de su importancia – de dicho ENTRE, del video y la cognición del arte en la era digital – es un guiño más a sus múltiples asociaciones.

Poner en una sombra del piso una carne en palito para que los ladrones no la vean“ : el título anuncia una dinámica básicamente metafórica. Como si se tratase de uno de los primeros experimentos de luces y sombras – sutil reminiscencia a los hermanos Lumière – de tonalidades producidas bajo la cámara, en una mano (otra vez) reposa lo que sería una brocheta bajo la sombra de algún edificio (supongamos) sobre el suelo. El gesto me recuerda a la familiar paranoia cotidiana en Guayaquil, donde la delincuencia es parte de la experiencia colectiva de esta ciudad.

A Castillo no le incomoda utilizar códigos populares, casi ilegibles para quienes no conocen la expresión guayaca “carne en la palito“. El humor discreto dentro de esta conclusión que titula la pieza delata que no hay antecedentes ni resultados. Es un ejercicio, más bien, de observación, atención.

“Puntos de Fuga“, sin embargo (last but not least), es categorizada por Castillo en otra sección de su cosmos, en tal caso de la serie “Narraciones nativas“. Es curioso, “Poner en una sombra del piso…“ resultaria coincidir también dentro de los capítulos de dichas narrativas. “Puntos de Fuga“ apela a una intervención de la historia del espacio escogido: el Centro de Arte Contemporáneo de Quito (CAC) EL otrora Hospital Militar de la ciudad. Lo poético de este último cuento urbano, se encuentra en la evidente ficción de la historia. No ha sido un guerrillero el que ha apuntado a la esquina de la viga que resulta ser el centro de la composición; es en cambio el techo desgastado de la fachada la que ha generado, en la percepción de Ilich Castillo, un motivo para soñar historias posibles.

Me gustaría concluir con una asociación más (una mancha más o menos no hace al tigre): En una conferencia de Jorge Luis Borges sobre la episteme de la metáfora en la literatura, concluyó con lo que el escritor considera el aspecto más esencial: la contradicción de las vidas en su ser como sueños. Pues es evidente que somos ejemplo de aquello de lo que estos están hechos.”

María Inés Plaza-Lazo
Múnich, nueve de Enero, 2014
 
 

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http://ilichcastillo.tumblr.com/

http://www.demolden.com/Ilich_Castillo/index.html

 

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